“¡Ay,
señor! ¿Cómo he podido acabar así? ¿Magullado, arrugado, sucio e
impresentable? ¡¿Yo?! ¡Un billete de los grandes, color violeta,
tamaño XXL, limpio, liso y respetable! ¿Cómo puede encontrarse un
billete de mi categoría con una situación tan poco formal? ¡Qué
poco respeto e importancia se ha dado hacia mi persona!”

“¿Con
quién estoy hablando? Estoy arrugado y doblado y no veo nada a mi
alrededor. Todo está muy oscuro. ¿Me estaré volviendo loco? Dicen
que si hablas solo y te contestas, estás loco. ¡Entonces estoy
loco! ¡Bah! Qué más da... ¿A quién le importará que un billete de
quinientos arrugado se haya vuelto loco? ¡Joder! ¡Qué soy un
billete de quinientos, no uno de cinco, o incluso de cincuenta! ¡Soy
un billete de quinientos! ¡Arrugado! ¿Quién te va a querer? Y
encima estás loco… Es que si almenos alguien me contestará…
¿Yuuuuuuuuuuuuhuuuuuuuuuuu? ¿Alguien me escucha? ¡Coñe, que soy
un Bin Laden! ¡Uno de esos que cuando los ves en la calle crees que
es de mentira! Estoy perdido… ¡Ya lo entiendo! ¡Esto es una
conspiración contra los billetes de quinientos! ¡Nos quieren hacer
desaparecer! Pero ¿Por qué? ¡Claro! Quieren que esos pobrecillos
pringaos curren para conseguirnos a los de mi especie, pero como a
los peces gordos no les interesa… ¡Nos quieren hacer desaparecer!
¡El Apocalipsis! ¡El fin del mundo! ¡El momento de la
reencarnación!... Pero… ¿Por qué hacernos desaparecer de esa
manera? Sacarme de mi cómoda bolsita, arrugándome y agarrándome
con esa brutalidad… Hay que ver que modales… Y encima meterme
después aquí dentro ¡y vete tú a saber que ha habido aquí!
Después se han oído chillidos, una alarma, un par de meneos y
sacudidas desagradables, un golpe sordo, silencio y de tanto en tanto
sonido de neumáticos y sirenas de policía.”
“Qué
horror, me siento sucio. Aishh ¿Cómo debe estar mi bandita
plateada? Mi bandita linda… Seguro que arrugada y sucia perdida. Me
gustaría verla, pero como todo está oscuro va a ser que no… Me
estoy poniendo melancólico… sniff sniff… Que triste final… ¿¡Y
si me suicido!? ¡Buena idea! Sería morir con orgullo. Pero… ¿Cómo
se suicida un billete de quinientos?