domingo, 24 de junio de 2012

La risa dominguera: tres cafés


Un bonito día, un hombre entra en un bar y se acerca lentamente hasta la barra:

–Buenos días, –le dice al camarero– póngame tres cafés: uno para mi, otro para ti y otro más para tu puta madre.

El camarero, perplejo ante lo que acaba de escuchar, le sirve los cafés pensando que habrá sufrido alucinaciones. Al día siguiente el hombre vuelve:

–Buenos días, –le dice el hombre al camarero– póngame tres cafés: uno para mi, otro para ti y uno para tu puta madre.

El camarero, esta vez seguro de lo que ha escuchado, se mosquea con el hombre pero decide no hacer nada y se los sirve. Quizás no vuelva a ocurrir. El próximo día:

–Buenos días, póngame tres cafés: uno para mi, otro para ti y uno para tu puta madre.

Al camarero le suben ya los colores, pero decide no explotar y le sirve los cafés. Al día siguiente el hombre vuelve de nuevo:

–Buenos días, póngame tres cafés: uno para mi, otro para ti y uno para tu puta madre.

Ya harto, el camarero salta por encima de la barra, coge al hombre del cuello y le da una paliza increíble. Pasadas unas semanas, el hombre vuelve al bar con el brazo escayolado y todavía medio convaleciente:

–Buenos días, –le dice al camarero mirándolo con suspicacia– póngame dos cafés: uno para mi y otro para tu puta madre, ¡que a ti te sienta muy mal!


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